El lunes de la semana pasada, OSP presentó por  Registro de Entrada de la Tenencia de Alcaldía una instancia en donde denunciaba que una de las palmeras centenarias del Palmeral de la entrada de San Pedro (calle Marqués del Duero) sufría la plaga del escarabajo picudo. Pedíamos que se tomasen las medidas pertinentes para su conservación y la del resto de ejemplares de su entorno.
 
En poco menos de diez días la palmera afectada ha evolucionado hacia un estado en que nos parece inviable cualquier salvación.  Es más, creemos que si no es talada con prontitud puede resultar un peligro para la integridad de los transeúntes que por allí pasean. Además de ser un potente foco de infección para el resto de palmeras.
 
Desgraciadamente, estamos ante un ejemplo más de la ineptitud y dejadez con que el M.I. Ayuntamiento de Marbella ha afrontado el problema de la plaga del escarabajo picudo en San Pedro. Más allá de las frases y declaraciones grandilocuentes de los responsables municipales, las medidas que se han adoptados han sido pocas, ineficaces e inconexas en el tiempo. Más les hubiese válido centrar sus pocos esfuerzos, tal y como más de una vez les hemos solicitado, en proteger a los ejemplares centenarios de El Ángel, la plaza de la Iglesia y la entrada de la calle Marqués del Duero.
 
Poco a poco el Paseo de las Palmeras (como es conocida la zona), un auténtico símbolo para los lugareños, una seña de identidad para este pueblo,  se queda sin sus árboles; solo los tocones cubiertos de hiedra dan fe de su antiguo esplendor. ¿Tendremos que esperar a que se talen todas nuestras palmeras para que alguien reaccione?
 
OSP  ha denunciado hasta en cinco comunicados la ominosa actitud de nuestras autoridades municipales en este atentado ecológico en toda regla que se va cometiendo de manera lenta e inexorable  por omisión de obligación en quienes tendrían que velar porque eso no ocurriese. O se toman todas las medidas pertinentes para salvaguardar lo poco que ya queda del palmeral o que directamente se dejen de hipocresías y talen las palmeras que al parecer tanto les molesta y que tan poco cuidan. Al menos no sufriríamos viendo como esos testigos mudos de nuestra historia caen poco a poco, en una lenta agonía que nadie parece querer detener.